LOS MEJORES PROPOSITOS ESTAN EN DIOS

LOS MEJORES PROPOSITOS ESTAN EN DIOS
No importa que tan dificil sea nuestra situación, Dios estará justo a Tiempo

miércoles, 6 de enero de 2021

¿POR QUÉ TENEMOS TANTA OPOSICIÓN LOS CREYENTES?


En los días de Nehemías. Sanbalat y Tobías estaban desesperados al ver como la obra de reconstrucción de los muros avanzaba a pasos agigantados. Ya el muro de la ciudad estaba casi terminado y sus esfuerzos por detener su construcción estaban fracasando. Así que intentaron otra cosa: centraron sus ataques en el carácter de Nehemías.
Si lograban asustar o eliminar a Nehemías destruyendo su credibilidad frente al pueblo, los podrían desanimar y poner fin a su esfuerzo. Los ataques personales hieren y más cuando la crítica es injustificada. En tales circunstancias es fácil desesperarse, perder el entusiasmo y la pasión en el servicio.
Ninguno de nosotros está exento de recibir ataques personales porque cuando nos empeñamos en hacer la obra de Dios, somos blanco de nuestros opositores. Nehemías enfrentó y venció los ataques contra su carácter, porque no le dio crédito a quienes se oponían, él se enfocó en la asignación que tenía de Dios. NO fue la “gente” la que te llamó a realizar esta labor, sino Dios.
PERO EL ATAQUE NO ES SOLO CONTRA NEHEMÍAS SINO TAMBIÉN CONTRA LOS QUE COLABORAN CON EL:
1. La fatiga: “…los cargadores desfallecen…” La labor que están haciendo en la reconstrucción de la muralla era grande y fatigosa; no era fácil hacer las dos tareas: levantar el nuevo muro y recoger los escombros. Y esto causó agotamiento en los cargadores. Un cuerpo cansado puede causar un espíritu agotado y desalentado. Cuando esté realizando el proyecto, dedica tiempo especial que esté en armonía con la ejecución de la obra para descansar. Descansa cuando puedas, para evitar paralizar el proyecto por agotamiento.
2. La frustración. “…son muchos los escombros.”. Cuando está trabajando en un proyecto tan grande como el de Nehemías, por lo general la frustración es un asunto de percepción. En realidad, los montones de escombros van disminuyendo, pero si seguimos viendo escombros esto es abrumador. Si nos limitamos a seguir adelante, podemos vencer.
3. El fracaso. “…no vamos a poder reconstruir esta muralla…”. Cuando el desaliento haya cabida en nuestro proyecto es más fácil ver y argumentar los aspectos negativos; los trabajadores no reconocieron que era más importante resaltar cuánto habían avanzado en levantar la muralla y cuánto habían recogido de escombros; no se pararon de lejos para ver el progreso de la obra; no consideraron cuán importante era el trabajo que habían hecho. El cansancio y la hostilidad de los enemigos ayudaron a considerar el fracaso como punto final al proyecto. Cuando estás agotado, todo parece imposible.
4. El temor. “…nuestros enemigos maquinaban…”. Sanbalat, Tobias y todos sus aliados analizaron muy bien la situación que estaban viviendo los constructores de la obra, porque estaban desde afuera viendo otro punto de vista, y atacaron con las armas más degradantes que puedan existir: aplicando el ridículo, creando rumores y ejerciendo resistencia. Querían causar pánico, temor y, en últimas, hacer cesar la obra. Una de las tácticas principales del enemigo es estar constantemente vigilando el progreso de nuestro proyecto y ante la más mínima debilidad o la situación de falla, está listo para inducir al miedo. Cuando alguien que se opone tenazmente al proyecto que estamos desarrollando, no dudará en vigilar nuestras fallas y en atacar haciéndolas más evidentes; estará dispuesto a causar el mayor daño posible. Por eso es tan importante contrarrestar el desaliento. Para el caso de la vivencia del evangelio, nuestros enemigos siempre tienen dos metas: estorbar la Palabra de Dios y detener la obra de Dios; y Satanás estará muy atento para atacar cuando tenga seguridad que se hace evidente nuestro desaliento.
Quiero dejar en tu mente tres maneras de cómo responder a los ataques que pretenden restarle credibilidad, infundir miedo e impulsarte para que renuncies a tu llamado.
1. Nehemías sufrió la envidia de sus opositores que pretendieron con engaños sacarlo del lugar asignado por Dios. (Nehemías 6:1-2).
Al no poder impedir que el proyecto de Nehemías culmina con éxito mediante una acción militar abierta (Nehemías 4:13–15), decidieron vencerlo mediante engaños. Lo citaron al campo de Ono, que quedaba aproximadamente a unos 27 kilómetros de Jerusalén.
¿Cómo reaccionó Nehemías? (Nehemías 6:3).
La reacción de Nehemías fue contundente. Cuatro veces le invitaron, y cuatro veces les dio la misma respuesta (Nehemías 6:4). Aun cuando la tarea pueda parecer insignificante para la gente que nos rodea (Nehemías 4:3), el concepto nuestro debe ser el mismo de Nehemías: “YO HAGO UNA OBRA GRANDE” (Nehemías 6:3). Debemos tener una visión clara de la grandeza de la obra a la cual Dios nos llamó.
La trascendencia de lo que hacemos no lo determina la opinión de terceras personas, sino la intencionalidad con que hacemos las cosas y el compromiso con la asignación que Dios puso en nuestras manos. Nehemías no se dejó distraer por amigo o enemigo. “Si fuera yo a reunirme con ustedes, el trabajo se detendría” (6:3). Simplemente se empeñó en terminar la obra. Nehemías no permitió que una propuesta personal obstaculizara la obra que hacía. Al mismo tiempo, al no ir, evitó el daño que planeaban hacerle sus opositores.
Para que el propósito de Dios se realice con éxito en nuestras vidas, es imprescindible unir fe y una visión clara de lo que Dios quiere.
Resumen de la tentación por distracción 6:1-4
·         Engaño: Distracción.
·         Propósito: Hacerle daño.
·         Respuesta: “¡No!” Visión correcta de sus prioridades.
2. Nehemías sufrió insultos por medio de falsos rumores que desacreditaban su carácter e integridad (Nehemías 6:5-6).
Una «carta abierta» sugería que la información que contenía era de dominio público. Estaba llena de acusaciones difamatorias contra Nehemías y su pueblo. «Se dice» es una de las principales armas del diablo. «Dicen» o «he oído» son frases que por lo general preceden al chisme y a las mentiras.
Quisieron sembrar la duda en el pueblo sobre los verdaderos motivos e intenciones del liderazgo de Nehemías. Lo acusaron sus detractores de rebelión y de apoyarse en falsos profetas para proclamarse rey de los judíos, y rebelarse abiertamente contra el rey Artajerjes, quien lo había autorizado a reconstruir los muros de Jerusalén. Sus enemigos se ofrecen como amigos protectores para buscar silenciar las calumnias que ellos mismos habían inventado contra Nehemías.
¿Cómo reaccionó Nehemías? (Nehemías 6:8-9).
Cuando la oposición se levanta en contra nuestra o en contra de la obra de Dios, generalmente somos tentados a decirle al Señor: «Señor, líbrame de esta situación». Pero Nehemías oró diferente: «Oh Dios, fortalece tú mis manos». Cuando nosotros oramos por fortaleza, Dios siempre responde.
Como siervos de Dios no podemos impedir que la gente hable de nosotros dentro y fuera de la iglesia, pero sí podemos cuidar nuestro carácter y testimonio. Si Nehemías hubiera detenido la obra para defender su reputación, las murallas nunca se hubieran construido. Tengamos presente que Dios siempre reivindica a los siervos que le sirven con integridad. Siempre que nos mantengamos enfocados en la asignación divina, Dios se encargará de todo lo demás.
Resumen de la tentación por acusación (6:5–9).
·         Engaño: Acusación falsa.
·         Intimidación: Amenazan desenmascarar.
·         Propósito: Desanimar el pueblo.
·         Respuesta: Declaración de integridad y dejar la defensa en manos de Dios.
3. Nehemías sufrió la traición interna. Lo incitaban a refugiarse en el templo para librarse de sus asesinos (Nehemías 6:10-13).
La verdadera intención del falso profeta Semaías era que Nehemías profanara el lugar santo (la casa de Dios), al no estar autorizado por no ser sacerdote, para luego cuestionar su devoción a Dios delante del pueblo (Número 18:7). Como ellos conocían la vida espiritual de Nehemías querían usarla en su contra para desacreditarlo como un violador de la ley de Dios. Los enemigos de Daniel usaron la misma estrategia (Daniel 6).
Nehemías se dio cuenta de que Dios no había enviado a Semaías, sino que Tobías y Sambalat lo habían sobornado para intimidarlo y hacerlo pecar. Generalmente el “traidor” se muestra amigo e interesado en ayudar, haciendo un desborde de generosidad y lisonjas.
EL PERFIL DE UN TRAIDOR.
Se muestra amigo.
Está cerca.
Comparte espacios.
Se alimenta de ti.
El amor a intereses es mayor que hacia ti.
Se muestra sumiso.
Exagera ser justo.
Se ahorcan solos.
JUDAS ES SU NOMBRE.
¿Cómo reaccionó Nehemías? (Nehemías 6:11)
“Pero yo le respondí: hombres como yo, no huyen ni se meten en el templo para salvar el pellejo. Yo, al menos, no me meteré.” (Nehemías 6:11).
Nunca permitamos que la oposición, por muy fuerte o maliciosa que sea, nos asuste tanto, que decidamos huir del lugar donde Dios en su soberana voluntad nos ubicó. En la reacción de Nehemías aprendemos algunos principios válidos para discernir la voluntad de Dios y evitar tales trampas.
Primero. El profeta decía venir en el nombre de Jehová para distraer a Nehemías de la realización de una obra que Dios mismo le había llamado a hacer. DIOS NO ENTORPECE SU PROPIA OBRA.
Segundo. Semaías utilizó el nombre de Jehová para hacerlo desobedecer la ley de Dios. DIOS NO SE CONTRADICE A SÍ MISMO.
Tercero. Esconderse en el templo era una costumbre pagana. Los judíos nunca hacían tal cosa porque no se les permitía. DIOS NO SINCRETIZA SUS PRINCIPIOS.
Resumen de la tentación por intimidación 6:10–14
·         Engaño: Revelación falsa.
·         Intimidación: Amenaza a su seguridad personal.
·         Propósito: Temor, pecado y desacreditación.
·         Respuesta: Negación a esconderse.
CONCLUSIONES
La tentación que Nehemías tuvo que resistir fue rendirse ante la oposición interna y externa. Sin embargo, él siguió trabajando hasta terminar el proyecto de reconstrucción. Nada ni nadie lo desvió del propósito de Dios. Insistió en que hasta sus enemigos aceptaran que sólo el Señor había logrado este gran triunfo, no su siervo (Nehemías 6:15-16). Se aseguró de que Dios recibiera toda la gloria.

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